viernes, 26 de mayo de 2017

Lo que nunca me gustó de ella

Sus piernas eran magia, eran largas y eran tersas, eran firmes y eran bellas, no me gustaban porque todos las veían, porque todos sabían la perfección de esas piernas cuando se le veía venir.
El vientre que tenía era una bendición, un pequeño espacio con olor a vainilla, era vida, era el lugar perfecto para dormir. No me gustaba porque su pequeño ombligo destacaba cuando ella estiraba el cuerpo para ponerse la chaqueta.
No me gustaba que sus ojos miraban a otros, no me gustaba que su esbeltez en mis brazos fuera mi mayor locura, no me gustaba que dejara mis manos oliendo a ella, no me gustaba que todo el tiempo estaba en mi mente, no me gustaba que sus dientes eran perfectos y que su risa se oyera en mis sueños.

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